Los siguientes ejemplos presentan algunas características tímbricas y técnicas del bandoneón y pretenden servir de ayuda a los compositores y arregladores que deseen escribir para este versátil instrumento que, lamentablemente, dispone de poca literatura original, tal vez por el poco conocimiento que hay acerca de su inmensa riqueza musical.
Se llama variación a la presentación del tema en rítimica figurativa, generalmente en semicorcheas, que aparece en la sección final de muchos tangos instrumentales. El presente ejemplo es un fragmento de la variación del tango RESPONSO de Aníbal Troilo figura 1.
En el ejemplo se puede
escuchar el timbre del teclado derecho (Realaudio)
- (mp3)
del bandoneón casi en todo su registro ya que la variación llega
hasta el límite agudo de la mano derecha abriendo y a una cuarta de
distancia de su límite grave.
La grabación de este ejemplo se ha hecho incorporando un efecto de reverberación, porque el sonido seco, especialmente en los sobreagudos, no resulta natural.
La SUITE TROILEANA de Astor Piazzolla figura 2
comienza con una cadenza libre
(escrita sin compás en el original) para mano izquierda sola.
Además de las características tímbricas del teclado
izquierdo del bandoneón,
en este ejemplo pueden apreciarse dos interesantes particularidades del
instrumento: Por un lado, la capacidad de producir
acordes de notas muy separadas.
El último acorde, por ejemplo, se compone con tres notas en el
límite del registro agudo, sonando simultáneamente con una nota
casi en el límite del registro grave de la mano izquierda.
Por otro lado, también puede
notarse el efecto de vibrato que se logra haciendo
vibrar el fuelle del instrumento.
muestra acústica - (Realaudio)
-
(mp3)
Para este ejemplo se ha utilizado un fragmento de una invención a tres voces de J.S. Bach figura 3. La finalidad es demostrar la posibilidad que tiene el bandoneón de utilizar distintos timbres y toques en forma simultánea. Para ello, el ejemplo se ha dividido en cinco partes y la partitura se ha escrito en tres pentagramas, cada uno correspondiente a una voz. muestra acústica - (Realaudio) - (mp3)
Este ejemplo figura 4 es un fragmento del excelente
arreglo para bandoneón solo hecho
por Rodolfo Mederos sobre el tango OJOS NEGROS de Vicente Greco.
El ejemplo está dividido en tres partes. muestra acústica (Realaudio) - (mp3)
El arrastre es un recurso bandoneonístico muy
frecuente en el tango que consiste en atacar los acordes aproximadamente una
corchea antes del comienzo del compás,
acentuarlos a través del fuelle en la cabeza del tiempo y terminar
el ritmo con una réplica más suave en la segunda corchea del
primer tiempo. Se produce de esta forma un ritmo
sincopado, muy característico del tango, que generalmente concluye
con una negra en el tercer tiempo.
En los compases 9, 10 y 11 se presentan acordes de distribución
abierta pero en toque legato,
que conforman un sustento armónico muy pleno pese a
estar compuestos por sólo tres notas.
En los compases 13, 14 y 15 se produce un efecto percusivo utilizando intervalos armónicos de segunda alternando en síncopa entre los registros medio y grave de la mano izquierda.
Nota: Como se habrá podido apreciar en los ejemplos de tango, la escritura no se corresponde exactamente con la ejecución. Ello ocurre porque uno de los elementos clave en la interpretación de tangos es lo que se denomina fraseo, que es una forma particular de decir las melodías, hecho ligado, posiblemente, a las inflexiones del habla cotidiana. Es un tema muy amplio que merecería un detallado estudio aparte.
La primera impresión que producen los teclados del bandoneón
es de
desorden.
En otros instrumentos las notas se disponen en un sentido lógico
evidente (por ejemplo, la secuencia de teclas blancas y negras en un
piano es absolutamente transparente). En el bandoneón ese orden es
misterioso. Las notas parecen no estar donde uno esperaría que estén.
Para colmo, en los bandoneones
bisónicos, una misma tecla puede producir
distintas notas según se esté abriendo o cerrando el fuelle.
Tampoco en ésto hay una lógica evidente, ya que el sonido puede
variar un tono, un semitono, una quinta, o no variar, dependiendo de la tecla
en cuestión.
Para completar los sufrimientos del aspirante a bandoneonista los teclados
quedan fuera de la vista del ejecutante
(hecho que ha provocado severos dolores de cuello a más de uno,
en el intento de observar los dedos sobre el teclado). Aún en el
caso de que los teclados pudieran verse con comodidad,
sólo se vería una sucesión de hileras de teclas
monótonamente iguales, con la sola diferencia de algunas cifras
-misteriosas también- cerca de los botones,
cifras borroneadas por el tiempo en la mayoría de los
instrumentos actualmente en uso.
Tal complejidad -además de desalentar a varios estudiantes- ha dado pie a
opiniones de todo tipo.
Es muy común escuchar (aún en boca de destacados banoneonistas!)
que la disposición del teclado en el bandoneón es obra de
algún loco. Nada más alejado de la realidad.
Las teclas del bandoneón permiten que todas las notas estén al
alcance de la mano del instrumentista,
hecho que posibilita que se pueda tocar en todas las tonalidades mayores o
menores más o menos con el mismo nivel de dificultad. De hecho, salvo por
cuestión de costumbre, ejecutar una escala en Do Mayor
presenta el mismo grado de dificultad que ejecutar una escala en
Re
Mayor.
Y casi con seguridad, lo que no tiene resolución en el teclado
abriendo la tendrá con el teclado cerrando.
Esta cercanía de las notas permite, además de las distribuciones de acordes muy abiertas que ya hemos estudiado, la posibilidad de tocar melodías con intervalos muy separados a buena velocidad, cosa que sería imposible en otros instrumentos. Como prueba, inténtese tocar en el piano el compás 3 del ejemplo 5. Se puede?
Es cierto que el abordaje inicial del bandoneón no es sencillo.
Instrumentos como el piano o la guitarra permiten una gratificación
inicial más rápida.
Pero consideremos que, tomando como objetivo construir un instrumento que
pueda tocar en todas las tonalidades, que tenga toques como una
guitarra, que pueda ligar sonidos continuos como un órgano,
que tenga un registro igual al de un clave, que tenga la posibilidad de variar
intensidades sobre sonidos sostenidos como un violín, que tenga distintos
ataques como los metales y que tenga un volumen sonoro similar al de un
piano -entre otras cosas-, y que, encima, sea portátil y cómodamente
transportable, lo que han logrado los diseñadores y constructores del
bandoneón es casi milagroso y justifica ampliamente el esfuerzo que
implique su estudio.
El ejemplo 5 es un fragmento del tango EL MARNE,
de Eduardo Arolas. muestra acústica - (Realaudio)
-
(mp3)
(...esos tangos de Arolas y de Greco que yo he visto bailar en la
vereda
dice Borges en su poema El Tango) en arreglo para bandoneón
solo de Leopoldo Federico y Félix Lípesker.
En mi criterio, es un de los mejores solos para
bandoneón que se hayan escrito. Los recursos del bandoneón son
aprovechados al máximo, sobre todo en su faceta tanguera.
La sonoridad es más atacada, efecto que sólo es posible
utilizando el fuelle abriendo,
aprovechando el peso del instrumento para producir acentos y síncopas
característicos del estilo.
Por la misma razón, es necesario hacer algunas
respiraciones (cerrar rápidamente el fuelle a
través de la válvula para volver a atacar abriendo) como la
que claramente se escucha en el compás 7,
respiraciones que, sin exagerar, están comprendidas en el estilo.
El ejemplo está escrito según el original de Editorial Julio Korn, en compás de 4/8. Pienso que escribirlo en 4/4 faciliaría su lectura sin cambiar la interpretación.
|